Tras leer un artículo sobre la película “An Education” me ha surgido una gran duda: ¿Había vida en Inglaterra antes de Los Beatles?, o por decirlo de otra forma, ¿Había antes de Los Beatles alguna música interesante en Gran Bretaña?
Y es que antes de que nuestros amigos pusieran el mundo de cabeza no recuerdo prácticamente nada en aquel desierto insular. La música que llegaba a España era, en su mayoría, italiana o francesa, es decir melódica (Modugno, Mina, Trenet, Montand…). Y por supuesto sudamericana con Los Tres Sudamericanos, Las Hermanas Benítez, Machín, etc.
Cierto que en inglés nos llegaban algunas cosas, procedentes de EE.UU. por supuesto, como las canciones de Frank Sinatra o “If I have a hammer.” de Trini López o “Green Fields”, tema musical de una película. Sin embargo del Reino Unido tan solo logro recordar los instrumentales de Los Shadows, en especial aquel maravilloso “Apache” que produce en mi cabeza recuerdos de un maravilloso verano en Mallorca, a mis nueve añitos, con mis padres allá por el 61. Afortunadamente su cantante habitual, Cliff Richard, aquel, para mí horrible, sucedáneo británico de Elvis, no le puso voz porque entonces la habría borrado de mi “disco duro”.
Tampoco puedo olvidar aquel maravilloso “Telstar” de Los Tornados que nos hizo soñar con el cosmos. No en vano era el momento en que, primero la perrita Laica y después Yuri Gagarin nos mostraron el camino al espacio exterior.
¿Quién podía imaginar en aquella época que la árida Gran Bretaña produciría tal cosecha de música e intérpretes en tres o cuatro años?
Incluso allá, en su isla creo que la música les llegaba casi exclusivamente de EE.UU. y, de vez en cuando, alguien como Juliette Gréco lograba atravesar el Canal de la Mancha y obtenía un éxito.
Pero nuestros amigos encendieron la mecha de un fabuloso castillo de fuegos artificiales que iluminó aquella noche, no solo allí si no en todo el planeta, que siguen brillando hasta hoy.
Tras ellos saltaron a la fama o se crearon con su ejemplo gentes como Rolling Stones, Manfred Mann, Animals, Who, Dave Dee…, Herman Hermits, Faces y así “hasta el infinito y más allá”.
Aquello fue un verdadero maremoto que revolucionó a todo el planeta y por algún tipo de magia consiguió que surgieran músicos en todo el mundo. No solo en EE.UU. donde era más fácil que, como en una especie de recorrido de bumerang, les retornara una música que hundía sus raíces, más o menos profundas, en el R&B, si no también en otros totalmente ajenos a esa cultura (la Aldea Global no existía ni en el pensamiento), como Italia (Adriano Celentano, Rita Pavone, Caterina Caselli…), Francia (Johnny Hallyday, Silvie Vartan…), España (Brincos, Bravos, Salvajes…) y hasta en la U.R.S.S. y Japón.
Tal vez alguien mejor conocedor de la música anglosajona me corrija y me muestre maravillas musicales inglesas. ¡Bienvenido! siempre estoy dispuesto a aprender cosas relativas a la música pero sinceramente, lo dudo.
Para finalizar, como no, nosotros también somos resultado de aquel maravilloso alumbramiento unificador. ¿Qué otra cosa hacemos en estas paginas recordando a un grupo que lleva disuelto más de cuarenta años?
Sí, por supuesto, muchos estamos aquí por otros motivos pero lo que nos hizo aterrizar en Nowhereland, Beatlemanía o ¿por qué no? directamente en Beatles Spots y algunos conocer a gente que ha quedado para siempre en nuestras vidas fueron ellos, así que otra cosa más a agradecerles.
Thank you Beatles!
Y es que antes de que nuestros amigos pusieran el mundo de cabeza no recuerdo prácticamente nada en aquel desierto insular. La música que llegaba a España era, en su mayoría, italiana o francesa, es decir melódica (Modugno, Mina, Trenet, Montand…). Y por supuesto sudamericana con Los Tres Sudamericanos, Las Hermanas Benítez, Machín, etc.
Cierto que en inglés nos llegaban algunas cosas, procedentes de EE.UU. por supuesto, como las canciones de Frank Sinatra o “If I have a hammer.” de Trini López o “Green Fields”, tema musical de una película. Sin embargo del Reino Unido tan solo logro recordar los instrumentales de Los Shadows, en especial aquel maravilloso “Apache” que produce en mi cabeza recuerdos de un maravilloso verano en Mallorca, a mis nueve añitos, con mis padres allá por el 61. Afortunadamente su cantante habitual, Cliff Richard, aquel, para mí horrible, sucedáneo británico de Elvis, no le puso voz porque entonces la habría borrado de mi “disco duro”.
Tampoco puedo olvidar aquel maravilloso “Telstar” de Los Tornados que nos hizo soñar con el cosmos. No en vano era el momento en que, primero la perrita Laica y después Yuri Gagarin nos mostraron el camino al espacio exterior.
¿Quién podía imaginar en aquella época que la árida Gran Bretaña produciría tal cosecha de música e intérpretes en tres o cuatro años?
Incluso allá, en su isla creo que la música les llegaba casi exclusivamente de EE.UU. y, de vez en cuando, alguien como Juliette Gréco lograba atravesar el Canal de la Mancha y obtenía un éxito.
Pero nuestros amigos encendieron la mecha de un fabuloso castillo de fuegos artificiales que iluminó aquella noche, no solo allí si no en todo el planeta, que siguen brillando hasta hoy.
Tras ellos saltaron a la fama o se crearon con su ejemplo gentes como Rolling Stones, Manfred Mann, Animals, Who, Dave Dee…, Herman Hermits, Faces y así “hasta el infinito y más allá”.
Aquello fue un verdadero maremoto que revolucionó a todo el planeta y por algún tipo de magia consiguió que surgieran músicos en todo el mundo. No solo en EE.UU. donde era más fácil que, como en una especie de recorrido de bumerang, les retornara una música que hundía sus raíces, más o menos profundas, en el R&B, si no también en otros totalmente ajenos a esa cultura (la Aldea Global no existía ni en el pensamiento), como Italia (Adriano Celentano, Rita Pavone, Caterina Caselli…), Francia (Johnny Hallyday, Silvie Vartan…), España (Brincos, Bravos, Salvajes…) y hasta en la U.R.S.S. y Japón.
Tal vez alguien mejor conocedor de la música anglosajona me corrija y me muestre maravillas musicales inglesas. ¡Bienvenido! siempre estoy dispuesto a aprender cosas relativas a la música pero sinceramente, lo dudo.
Para finalizar, como no, nosotros también somos resultado de aquel maravilloso alumbramiento unificador. ¿Qué otra cosa hacemos en estas paginas recordando a un grupo que lleva disuelto más de cuarenta años?
Sí, por supuesto, muchos estamos aquí por otros motivos pero lo que nos hizo aterrizar en Nowhereland, Beatlemanía o ¿por qué no? directamente en Beatles Spots y algunos conocer a gente que ha quedado para siempre en nuestras vidas fueron ellos, así que otra cosa más a agradecerles.
Thank you Beatles!













