Ya desde los tiempos de La Caverna Los Beatles recurrían a pastillas que les permitieran soportar aquellas interminables noches, el enrarecido ambiente de aquel sótano y el torrente de decibelios que acompañaba sus sesiones.
El 23 de Julio de 1965 se publica, como anticipo del film, un sencillo en el que la letra del tema principal parece hacer alusión a las mencionadas “ayudas” con versos como “ayúdame a poner los pies sobre la tierra” o “mi independencia se disuelve en la bruma”. Cierto que en principio puede parecer que hablan de su salto a la fama pero, a mi en particular, siempre me ha parecido notar una verdadera llamada de auxilio. Incluso la música tiene un matiz de angustia, una tristeza muy alejada, por ejemplo, de la alegría de “Qué noche la de aquel día” .
¿Se habían empezado a distorsionar sus personalidades?, porque en el aspecto musical era evidente que su progresión, ahora impulsada por las horas de trabajo en el estudio y con un gran mentor, iba en ascenso.
Unos días más tarde, el 29, se estrena la película en el London Pavillion con la asistencia de la familia real británica, autoridades, aristocracia... Ellos, unos chavales provincianos de clase media-baja, súbitamente son adulados y, aparentemente, aceptados en los altos círculos, tradicionalmente inaccesibles. Incluso les colgaron del pecho unas medallas que, como comentaron en una entrevista de la época, hasta entonces había que ganar guerras para conseguir.
A partir de ese momento tal vez se sintieron seguros y, al menos de puertas afuera, olvidaron su angustia. Así esa obra maestra que fue “Revolver” y el reconocido mundialmente como mayor hito de su carrera “Sgt. Pepper's”, estuvieron impregnados de ácido.
Quizá ese ensimismamiento, ¿producto de la química?, provocó que el desmoronamiento final de la asociación Lennon/McCartney siguiera hacia adelante, cada uno de ellos creyendo ser superior al otro y con un Harrison aislado en sus anhelos orientalistas. El más pragmático Ringo, como él mismo dijo alguna vez, se limitó a “aporrear sus tambores” y a disfrutar de la vida que le permitían sus nunca soñados ingresos.
Solo faltaba un empujón para que la historia del grupo entrara en la recta final y este llegó con la muerte de Epstein. El era el que les había elevado y el que, en cierta manera, ejercía de “Pater Familiae” así que cuando faltó, tras el intento de Paul de ejercer de hermano mayor y el fiasco que supuso “Magical Mistery Tour”, las individualidades se convirtieron en altas murallas, en “posiciones erizo” en las que cada uno luchaba contra los otros o, en el caso de Ringo, se inhibía.
El resultado fué ese “Album Blanco”, con algunas obras maestras geniales pero en el que se me hace más fácil reconocer a Paul McCartney, a John Lennon o a George Harrison que a Los Beatles. Tal vez esa sea la causa de que se publicara un, en mi opinión, mediocre álbum doble en lugar de un buen álbum sencillo... Había que hacer sitio para TRES genios que sustituyeran a UN grupo.
Retomando en título. Tal vez si en aquel momento del lanzamiento de la canción Help, Brian, Martin y los fans hubiéramos tenido la lucidez suficiente para entenderles y ayudarles, cada uno en su medida, ellos hubieran tenido la fuerza de, sin renunciar a sus propias personalidades, seguir siendo los amigos que nos atraparon con su magia. Y quizá les hubieramos tenido más años.
Pero el peligro de las drogas no era conocido por la juventud en su real dimensión en aquella época. Tuvimos que perder a mucha gente en el camino, muchos de ellos físicamente (Joplin, Hendrix, Morrison... y tantos y tantos) para comprenderlo.
También es posible que mi opinión sobre la canción "Help!" sea una tontería, producto de una noche soñando con la “década prodigiosa”. De hecho, es lo más seguro.
El 23 de Julio de 1965 se publica, como anticipo del film, un sencillo en el que la letra del tema principal parece hacer alusión a las mencionadas “ayudas” con versos como “ayúdame a poner los pies sobre la tierra” o “mi independencia se disuelve en la bruma”. Cierto que en principio puede parecer que hablan de su salto a la fama pero, a mi en particular, siempre me ha parecido notar una verdadera llamada de auxilio. Incluso la música tiene un matiz de angustia, una tristeza muy alejada, por ejemplo, de la alegría de “Qué noche la de aquel día” .
¿Se habían empezado a distorsionar sus personalidades?, porque en el aspecto musical era evidente que su progresión, ahora impulsada por las horas de trabajo en el estudio y con un gran mentor, iba en ascenso.
Unos días más tarde, el 29, se estrena la película en el London Pavillion con la asistencia de la familia real británica, autoridades, aristocracia... Ellos, unos chavales provincianos de clase media-baja, súbitamente son adulados y, aparentemente, aceptados en los altos círculos, tradicionalmente inaccesibles. Incluso les colgaron del pecho unas medallas que, como comentaron en una entrevista de la época, hasta entonces había que ganar guerras para conseguir.
A partir de ese momento tal vez se sintieron seguros y, al menos de puertas afuera, olvidaron su angustia. Así esa obra maestra que fue “Revolver” y el reconocido mundialmente como mayor hito de su carrera “Sgt. Pepper's”, estuvieron impregnados de ácido.
Quizá ese ensimismamiento, ¿producto de la química?, provocó que el desmoronamiento final de la asociación Lennon/McCartney siguiera hacia adelante, cada uno de ellos creyendo ser superior al otro y con un Harrison aislado en sus anhelos orientalistas. El más pragmático Ringo, como él mismo dijo alguna vez, se limitó a “aporrear sus tambores” y a disfrutar de la vida que le permitían sus nunca soñados ingresos.
Solo faltaba un empujón para que la historia del grupo entrara en la recta final y este llegó con la muerte de Epstein. El era el que les había elevado y el que, en cierta manera, ejercía de “Pater Familiae” así que cuando faltó, tras el intento de Paul de ejercer de hermano mayor y el fiasco que supuso “Magical Mistery Tour”, las individualidades se convirtieron en altas murallas, en “posiciones erizo” en las que cada uno luchaba contra los otros o, en el caso de Ringo, se inhibía.
El resultado fué ese “Album Blanco”, con algunas obras maestras geniales pero en el que se me hace más fácil reconocer a Paul McCartney, a John Lennon o a George Harrison que a Los Beatles. Tal vez esa sea la causa de que se publicara un, en mi opinión, mediocre álbum doble en lugar de un buen álbum sencillo... Había que hacer sitio para TRES genios que sustituyeran a UN grupo.
Retomando en título. Tal vez si en aquel momento del lanzamiento de la canción Help, Brian, Martin y los fans hubiéramos tenido la lucidez suficiente para entenderles y ayudarles, cada uno en su medida, ellos hubieran tenido la fuerza de, sin renunciar a sus propias personalidades, seguir siendo los amigos que nos atraparon con su magia. Y quizá les hubieramos tenido más años.
Pero el peligro de las drogas no era conocido por la juventud en su real dimensión en aquella época. Tuvimos que perder a mucha gente en el camino, muchos de ellos físicamente (Joplin, Hendrix, Morrison... y tantos y tantos) para comprenderlo.
También es posible que mi opinión sobre la canción "Help!" sea una tontería, producto de una noche soñando con la “década prodigiosa”. De hecho, es lo más seguro.













