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Los fantasmas de John
Recién publicada, la traducción al castellano de la última biografía de Lennon escarba en el inconformismo y la infelicidad del ex Beatle. Su autor, Philip Norman, tuvo como una de sus fuentes al propio psicólogo de John.
Diario Hoy
Qué más puede decirse de la leyenda Beatle, John Lennon? Para su mayor biógrafo, Philip Norman, aún queda tela para cortar sobre la celebridad del rock. Así al menos lo dejó en claro en su nueva novela sobre Lennon, recientemente traducida y publicada en castellano, en la que intentó profundizar en la inmensidad de la oscura psiquis de su objeto a describir. Triste, atormentado y complejo, así dejó entrever Norman entre sus páginas al compositor de Imagine.
Y para develar sus estados emocionales -moralistas antichimenteros abstenerse de comentarios- recurrió a un puñado de fuentes de información claves. Yoko Ono, Sean Lennon (el hijo de John y Yoko) y Paul McCartney, además de George Martin (el productor) y hasta el mismísimo Arthur Janov, el terapeuta del Beatle.
Norman conoció a Lennon en los años ‘60, cuando trabajaba como periodista en una gaceta local. Es quizás la voz más autorizada para hablar de la figura de Lennon. Ya había retratado a Lennon como un hombre atormentado en Gritad: Beatles, publicada en 1981 y saludada como la gran biografía del cuarteto de Liverpool. Norman también había escrito ya otras biografías importantes como las de los Rolling Stones, Elton John o Buddy Holly.
¿Acaso tranquiliza saber que el ícono de la música que revolucionó los años ‘60 era tan conflictivamente humano como cualquiera, y aún más? Las causas de la infelicidad y tortura interior de Lennon, investigadas por Norman, hacen hincapié en la infancia del cantante, por el abandono de sus padres, que lo obligó a criarse con su tía.
En efecto, tres años de investigación de los entretelones de la vida de Lennon llegaron a develar como las contradicciones íntimas de Lennon a la estricta educación de su tía Mimi, los días del colegio y la escuela de Bellas Artes; los amores con Yoko Ono que acabaron con su carrera en los Beatles; sus incursiones en la pintura y la literatura; sus experimentos con la meditación trascendental; la terapia del grito primal y las drogas.
En sus 40 años de vida, pincelados por brillantes dones artísticos y con una personalidad ambiciosa por naturaleza, eterno buscador de reconocimiento, Lennon se erige en su costado menos visto como frágil, con sus sueños, su creatividad y su pasión. Además, el libro de Norman trata del tema que tanto explotaron los paparazzis: el costado presumiblemente homosexual de Lennon, sobre todo en torno a su relación con Paul Mc Cartney.
Curiosamente, la mayor revelación del libro llega hacia el final. Siempre se había creído que entre 1975 y 1980 Lennon vivió como un recluso depresivo en su apartamento de Nueva York tras ese famoso lost weekend de 14 semanas en Los Angeles, separado de Yoko y viviendo una aventura con una joven. Pero en su libro, Norman apunta que los relatos de Elliot Mintz, gran amigo y confidente de John, dejaron en evidencia que no estuvo recluso, sino que, por el contrario, viajó a menudo a las Bermudas, a Japón, a Irlanda, que salía a navegar... “Se le veía feliz con el modo de vida más modesto y moderado que eligió tras el nacimiento de su hijo Sean. Y, desde luego, no estaba solo. Siempre tenía gente alrededor: asistentes, limpiadoras, psicólogos, expertos en tarot, acupuntura, masajes... Ir de su dormitorio a la cocina era como cruzar una estación de metro. Estaba más conectado que nunca con la gente normal y con la vida normal”, fue la última confesión de su amigo.
Los fantasmas de John
Recién publicada, la traducción al castellano de la última biografía de Lennon escarba en el inconformismo y la infelicidad del ex Beatle. Su autor, Philip Norman, tuvo como una de sus fuentes al propio psicólogo de John.
Diario Hoy
Qué más puede decirse de la leyenda Beatle, John Lennon? Para su mayor biógrafo, Philip Norman, aún queda tela para cortar sobre la celebridad del rock. Así al menos lo dejó en claro en su nueva novela sobre Lennon, recientemente traducida y publicada en castellano, en la que intentó profundizar en la inmensidad de la oscura psiquis de su objeto a describir. Triste, atormentado y complejo, así dejó entrever Norman entre sus páginas al compositor de Imagine.
Y para develar sus estados emocionales -moralistas antichimenteros abstenerse de comentarios- recurrió a un puñado de fuentes de información claves. Yoko Ono, Sean Lennon (el hijo de John y Yoko) y Paul McCartney, además de George Martin (el productor) y hasta el mismísimo Arthur Janov, el terapeuta del Beatle.
Norman conoció a Lennon en los años ‘60, cuando trabajaba como periodista en una gaceta local. Es quizás la voz más autorizada para hablar de la figura de Lennon. Ya había retratado a Lennon como un hombre atormentado en Gritad: Beatles, publicada en 1981 y saludada como la gran biografía del cuarteto de Liverpool. Norman también había escrito ya otras biografías importantes como las de los Rolling Stones, Elton John o Buddy Holly.
¿Acaso tranquiliza saber que el ícono de la música que revolucionó los años ‘60 era tan conflictivamente humano como cualquiera, y aún más? Las causas de la infelicidad y tortura interior de Lennon, investigadas por Norman, hacen hincapié en la infancia del cantante, por el abandono de sus padres, que lo obligó a criarse con su tía.
En efecto, tres años de investigación de los entretelones de la vida de Lennon llegaron a develar como las contradicciones íntimas de Lennon a la estricta educación de su tía Mimi, los días del colegio y la escuela de Bellas Artes; los amores con Yoko Ono que acabaron con su carrera en los Beatles; sus incursiones en la pintura y la literatura; sus experimentos con la meditación trascendental; la terapia del grito primal y las drogas.
En sus 40 años de vida, pincelados por brillantes dones artísticos y con una personalidad ambiciosa por naturaleza, eterno buscador de reconocimiento, Lennon se erige en su costado menos visto como frágil, con sus sueños, su creatividad y su pasión. Además, el libro de Norman trata del tema que tanto explotaron los paparazzis: el costado presumiblemente homosexual de Lennon, sobre todo en torno a su relación con Paul Mc Cartney.
Curiosamente, la mayor revelación del libro llega hacia el final. Siempre se había creído que entre 1975 y 1980 Lennon vivió como un recluso depresivo en su apartamento de Nueva York tras ese famoso lost weekend de 14 semanas en Los Angeles, separado de Yoko y viviendo una aventura con una joven. Pero en su libro, Norman apunta que los relatos de Elliot Mintz, gran amigo y confidente de John, dejaron en evidencia que no estuvo recluso, sino que, por el contrario, viajó a menudo a las Bermudas, a Japón, a Irlanda, que salía a navegar... “Se le veía feliz con el modo de vida más modesto y moderado que eligió tras el nacimiento de su hijo Sean. Y, desde luego, no estaba solo. Siempre tenía gente alrededor: asistentes, limpiadoras, psicólogos, expertos en tarot, acupuntura, masajes... Ir de su dormitorio a la cocina era como cruzar una estación de metro. Estaba más conectado que nunca con la gente normal y con la vida normal”, fue la última confesión de su amigo.













